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El valor de la cultura de dar

Actualizado: 12 de ago de 2020

La semana pasada participé en una conferencia de la Women President´s Organization (WPO). En esta sesión abordamos temas de la nueva realidad que tenemos que construir al interior de nuestras empresas. Nuestro conferencista estrella, Adam Grant, habló de la cultura de los que dan vs. la cultura de los que toman (Givers vs Takers). La charla que impartió Grant, el profesor titular de administración más joven y mejor valorado de la Wharton School y experto en psicología organizacional, nos ayudó a entender cómo generar mejores resultados tiene mucho que ver con el hecho de dar. Aportar ideas, colaboración, optimismo y buena voluntad, además de permitir apertura, para propiciar buenos momentos, llevan justamente a reconstruir la sociedad y las organizaciones.

No es novedad que una de las habilidades que necesitan las empresas hoy en día es el ser incluyentes. La inclusión es útil para construir una realidad interna más diversa y parecida al mundo real, además de facilitar empatía para entender las necesidades de los otros. Y, por supuesto, se suma a ella el optimismo, que lleva a la aspiración de la seguridad de que el futuro venidero será mejor. Con estas habilidades, en una cultura de dar se van erigiendo ecosistemas de verdadera abundancia para todos sus integrantes.

En la sociedad y los negocios, las personas que entregan lo mejor de sí a la colectividad tienen empresas que generan abundancia. En cambio, en el caso de la gente que solo toma y se aprovecha de los demás, se genera sensación de carencia y necesidad. Sin embargo, es importante entender que la sociedad está constituida por personas con diferentes intereses, que finalmente si se articulan de manera adecuada, potencian las habilidades de forma que se aprovechen adecuadamente.

Adam Grant es autor de Give and Take: a revolutionary approach to success. En este libro aporta una nueva concepción sobre el éxito profesional. A partir de diversos estudios que ha realizado, explica que quienes llegan más alto y son más exitosos son las personas más generosas, esas que podríamos ubicar como la gente solidaria.

Dar, tomar o igualar

En la visión de Grant, los ejecutivos pueden ser Dadores, Igualadores y Tomadores. Mientras el Dador es quien hace favores, sin esperar nada a cambio, los Tomadores son lo opuesto: gente interesada, convenenciera. Y otros, la mayoría son Igualadores: es decir, son generosos cuando pueden obtener algo a cambio. Grant identifica en qué niveles de la organización se ubican estas categorías: en los niveles de la base de la pirámide abundan los Dadores; en los medios hay tanto Tomadores como Igualadores. Finalmente, en la cima se observan más Dadores.

Seguro nos hemos encontrado en la vida y las empresas con gente que se interesa en las necesidades y carencias del otro, y se preocupa por ayudar. Son quienes se dan tiempo para aportar conocimiento, energía, contactos. Sus relaciones crean vínculos con otras esferas e ideas. Es muy probable que los seres generosos en algún momento futuro se encuentren con personas que les ayuden a conectar nuevas oportunidades de negocios o de carrera.

Grant sostiene que la generosidad de su personal puede conducir a las empresas al éxito, y que más les vale incentivar este tipo de comportamientos si quieren evolucionar. Factores clave que llevan a las compañías a triunfar, tales como la colaboración, las ideas innovadoras y el buen servicio, son posibles gracias a la voluntad de ayudar. El autor se apoya en un análisis hecho por Nathan Podsakoff, de la Universidad de Arizona, quien con su equipo de trabajo revisó estudios sobre conducta en las organizaciones en los que concluyeron que mayores índices de generosidad se traducen en mayor rentabilidad, más productividad y satisfacción del cliente, al tiempo que disminuían sus costos y rotación laboral.

En estos temas, el personal debe tener muy claras sus prioridades. Además de preocuparse por el otro, el empleado Dador exitoso se interesa por sí mismo. De manera táctica, son generosos con otros Dadores e Igualadores para lograr mejores resultados para la empresa, pero son cautelosos en el caso de los Tomadores.

Es importante considerar que la realidad de las empresas muestra que hay personas con grandes ideas que jamás toman acción y, finalmente, otros acaban liderándolas. Se necesita crear una cultura de generación de ideas, donde haya personas que puedan ejecutarlas, desarrollen prototipos y quienes las ejecuten; siempre reconociendo a los Dadores de ideas, así como a los Tomadores que logran desarrollarlas y ponerlas en acción. Esto es clave para construir y seguir creciendo. La generosidad puede desarrollarse también hacia y desde los Tomadores.

Construir una cultura de generosidad

Toca a los líderes dedicar tiempo y enfoque a la construcción de una cultura de dar, de generosidad. Deben propiciar un entorno de solidaridad, que atraiga a más Dadores a su organización, que de igual manera que le resulte poco atractivo a los Tomadores. De acuerdo con las recomendaciones de Grant, hay que centrarse en los aprovechados y darles incentivos para que empiecen a aportar y a construir; de no hacerlo, habrá consecuencias negativas.

En cuanto a los Dadores, debe apoyárseles para que administren su deseo de ayudar. Por ejemplo, fijar límites a fin de no afectar su productividad, asegurarse además que tienen espacio para laborar sin ser interrumpidos. Otra cosa importante es dar cauces a la generosidad, pero siempre ajustada al conocimiento y experiencia de cada empleado.

Se recomienda no estar saturando con favores y encargos al personal Dador, quien debe apoyar con base en sus propias habilidades y elección personal. No debe pasarse por alto que en muchas ocasiones el elemento empático puede centrarse en los sentimientos del otro. Dicha preocupación puede distraerle incluso de sus propios sentimientos. Conviene crear una red de Dadores en la organización, a fin de diluir la carga que recaería en unos pocos empleados.

Después de vivir experiencias como la actual pandemia, hemos tenido que repensar todo, nuestra manera de trabajar, de ganarnos la vida, de relacionarnos en familia y socialmente, junto con la forma de estudiar y colaborar, además de entender que debemos darle más a nuestro medio ambiente y asumir mayor responsabilidad social con nuestras comunidades. Seguro hemos dedicado tiempo a vislumbrar la forma en que podemos seguir aportando a los demás, garantizando su trabajo o compartiendo conocimiento, incluso desarrollando habilidades para que podamos vivir más con menos.

Definitivamente, las empresas tienen como propósito crear productos y servicios que a su vez generan riqueza. Los directivos, los líderes, pueden apoyar las acciones solidarias. Quienes estamos en el ámbitos de los negocios y las organizaciones tenemos la oportunidad de evolucionar para entender que la riqueza creada es para beneficio justamente de todos los participantes del ecosistema y si alguno está tomando de más, empieza a generar desequilibrio pues le estará quitando otro, y esto debe gestionarse para regresar al equilibrio. De este modo, la abundancia y prosperidad fortalece los diversos ecosistemas, lo que genera mayor beneficio a la comunidad.

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